La historia del asesino del ferrocarril, el poblano más buscado por el FBI
El 27 de junio de 2006, Ángel Leoncio Reyes Reséndiz, conocido como el asesino del ferrocarril, fue ejecutado mediante inyección letal en la Unidad de Huntsville, Texas, tras ser encontrado responsable de al menos 15 homicidios en Estados Unidos. Originario de Izúcar de Matamoros, Puebla, Reyes Reséndiz se convirtió en uno de los fugitivos más buscados por el FBI, ocupando el lugar 457 en su lista.
El asesino del ferrocarril comenzó su macabra carrera en 1986, cuando perpetró su primer asesinato en el condado de Bexar, Texas. Su víctima, una mujer no identificada, fue alcanzada por cuatro disparos y su cuerpo fue abandonado en una granja. Reséndiz justificó el asesinato alegando que la mujer le había faltado al respeto.
A lo largo de los años, Ángel Reyes utilizó trenes para desplazarse clandestinamente entre México, Estados Unidos y Canadá. Este modo de transporte le permitió cometer una serie de asesinatos cerca de las vías del tren, lo que le valió el apodo de asesino del ferrocarril. Su modus operandi consistía en elegir casas cercanas a las vías, donde ingresaba para cometer sus crímenes y luego permanecía en el lugar para alimentarse y robar objetos de valor sentimental, como joyas, que posteriormente regalaba a su esposa en México.
Su último asesinato tuvo lugar el 10 de diciembre de 1998, cuando golpeó hasta la muerte a una mujer en su casa en Georgia, también ubicada cerca de las vías del tren. Este crimen llevó al FBI a agregar a Reyes Reséndiz a su lista de los más buscados el 21 de junio de 1999.
Asesino del ferrocarril: La captura de Ángel Reyes se produjo gracias a la intervención de su hermana, Manuela, quien preocupada por la posibilidad de que continuara matando, contactó a las autoridades. Con la ayuda de un Ranger de Texas y un guía espiritual, Reyes Reséndiz se entregó voluntariamente en un puente que conecta El Paso, Texas, con Ciudad Juárez, México.
Fue juzgado y condenado por el asesinato de Claudia Benton, una neuróloga pediátrica de 39 años, a quien violó y golpeó hasta la muerte. Aunque se alegó que Reyes Reséndiz sufría de esquizofrenia, fue declarado mentalmente apto para ser ejecutado. Sus últimas palabras antes de recibir la inyección letal fueron un pedido de perdón tanto a Dios como a sus víctimas.