Tortuga más longeva del mundo: la historia de Jonathan (192 años)
En la distante isla de Santa Elena, vive Jonathan, una tortuga gigante de Seychelles cuya edad estimada ronda los 192 años en 2025. Más que un récord, Jonathan representa una ventana al pasado: ha visto cómo cambian los siglos, cómo nacen tecnologías que hoy damos por sentadas, y cómo la naturaleza puede desafiar los límites del tiempo.
Una vida que une siglos
Jonathan nació aproximadamente en 1832, lo que lo convierte en una de las criaturas terrestres vivas más longevas que se conocen. Durante su juventud, la electricidad era un concepto futurista, los vehículos de combustión eran apenas esbozos, y ni siquiera existía el teléfono. Hoy, se pasea por los jardines de Plantation House, residencia oficial del gobernador de Santa Elena, compartiendo espacio con tortugas como David, Emma y Fred.
Salud, cuidados y curiosidades
A pesar de su avanzada edad, Jonathan conserva una notable fortaleza: aunque ha perdido la visión y el olfato, sigue teniendo buen oído, y sus cuidadores notan que responde cuando lo llaman, especialmente si hay comida de por medio. Su alimentación se hace manual una vez por semana, con cuidados que aseguran que su dieta sea la adecuada para su estado. Además, muestra interés reproductivo en ocasiones, acercándose a sus compañeras tortugas, lo que revela que incluso con casi dos siglos encima, algunos instintos persisten.
Un récord que trasciende
Jonathan no solo es la tortuga más longeva del mundo, según los registros existentes, sino que también ostenta el título de animal terrestre vivo más antiguo. Su vida ha sido tan larga que se cruza con hitos históricos: la invención de la fotografía, las guerras mundiales, la llegada de los aviones, los avances digitales… Jonathan lo ha visto todo, o casi todo.
Una de las evidencias para estimar su edad es una fotografía tomada alrededor del año 1900, durante la Guerra de los Bóeres, en la cual aparece una tortuga gigante al lado de un prisionero de guerra. Se considera que se trata del mismo ejemplar, lo que permite calcular su edad con cierto grado de certeza.

Jonathan como emblema
Para la gente de Santa Elena y para todos los que lo conocen a través de historias y medios, Jonathan es más que una curiosidad científica: es un símbolo de conservación, de resiliencia, de memoria viva. Su imagen aparece en monedas locales — como la de cinco centavos — y su historia inspira a quienes valoran la naturaleza, la historia y la fragilidad de la vida a la vez que su fuerza.
¿Qué nos enseña Jonathan?
- Que la longevidad no significa inactividad: aunque limitado en algunos sentidos, Jonathan sigue interactuando, respondiendo, mostrando interés.
- Que cuidar a los animales longevos implica adaptar los cuidados a sus capacidades especiales.
- Que ciertos ejemplares nos conectan con generaciones pasadas y fomentan respeto por especies que comparten nuestro planeta desde hace siglos.
Conclusión
Jonathan, con sus 192 años, no es solo un récord viviente; es un puente con el pasado que sigue caminando, comiendo, escuchando… y recordándonos que aún en tiempos de cambio rápido, hay quienes desafían al reloj. En su caparazón guarda no solo años, sino historias que superan fronteras y generaciones.
