Guacamayos no nació de la nada: nació de la pasión
Antes de que existiera un equipo, antes de los partidos, antes de la comunidad, estaba el futbol.
Y estaba Kachorro.
Hoy, Guacamayos no solo compite: representa a Guanajuato, conecta creadores y demuestra que cuando una idea se trabaja con disciplina, puede crecer más allá de las redes.
De “Kachorro” a creador de un equipo
El apodo no viene de un personaje ni de redes.
Viene de casa.
Desde niño, mientras trabajaba con su mamá en un taller de zapato, ella le decía “cachorro”. Ese nombre se quedó… y hoy lo identifica dentro y fuera de la cancha.
A los 26 años, Kachorro decidió convertir su amor por el futbol en algo más grande: un proyecto colectivo.

El futbol como forma de vida
Para Kachorro, el futbol nunca fue solo un juego.
Es disciplina, competencia, valores y pasión.
Y esa visión fue la base para crear Guacamayos:
un espacio donde creadores y jugadores pudieran crecer juntos, tanto en lo deportivo como en lo personal.
¿Por qué Guacamayos?
El nombre nace de algo muy nuestro: las guacamayas de León.
Desde el inicio, la idea fue clara: que el equipo representara la esencia guanajuatense, no solo de un municipio, sino de todo el estado.
Guacamayos tenía que sentirse real, cercano y auténtico. Como la gente que lo forma.
De redes a un equipo que compite
Aunque comenzó como un proyecto digital, Kachorro siempre imaginó un equipo competitivo.
Pero también visualizó algo más importante: las experiencias, los vínculos y las amistades que el futbol genera.
Porque si algo le ha enseñado este deporte, es que el camino se disfruta más cuando se comparte.

Lo más difícil: creérsela primero
Armar Guacamayos no fue sencillo.
El reto más grande no fue lo externo, sino lo interno: creer en la idea antes que nadie.
Convencer a otros de que el proyecto era una oportunidad real —personal y profesional— solo fue posible cuando él mismo confió en ella.
El tipo de equipo que quería formar
Desde el inicio, el filtro fue claro:
personas competitivas, responsables, profesionales, apasionadas por el futbol… y creadoras de contenido.
No se trataba solo de jugar, sino de construir algo con identidad.
Representar a Guanajuato pesa… y se disfruta
Kachorro ya había representado al estado antes, pero hacerlo ahora con un equipo propio es distinto.
Más pesado, sí.
Pero también mucho más gratificante.
Representar a Guanajuato, dice, es de las cosas más grandes que le han pasado.

El orgullo de ver una idea hecha realidad
Lo que más lo llena no es solo competir, sino ver cómo una idea se volvió algo tangible.
Un proyecto que ha abierto oportunidades para creadores, jugadores y personas que persiguen un sueño parecido al suyo.
¿Qué hace diferente a Guacamayos?
Todos los equipos tienen algo especial.
En Guacamayos, la diferencia está en no rendirse.
A pesar de las dificultades, el equipo sigue en pie, trabajando y empujando la idea original: impulsar y motivar a las personas.
Así se vive un partido desde adentro
Con nervios.
Con pasión.
Con ganas de ganar.
No importa si es amistoso o no: Kachorro vive cada partido con intensidad, disfrutando, pero sin perder ese lado competitivo que no lo deja conformarse.
Redes sociales y comunidad
Las redes son clave.
Conectan, acercan, crean comunidad y una afición fiel.
Guacamayos no solo juega partidos: construye identidad digital, y eso ha sido parte fundamental de su crecimiento.
Más que un equipo, una comunidad
Guacamayos se ha convertido, poco a poco y de forma orgánica, en una comunidad real.
Sin máscaras.
Sin poses.
Personas que creen en el proyecto y en lo que representa.
La lección más grande: resiliencia
Antes, la palabra sonaba lejana.
Hoy, Kachorro la entiende mejor que nunca.
La resiliencia es clave para sostener un proyecto, un equipo y un sueño cuando las cosas no salen como esperas.
El futuro que imagina
Su sueño va más allá de competir.
Quiere que Guacamayos se convierta en una academia gratuita, un lugar seguro donde niños puedan desarrollarse futbolística y personalmente.
Un espacio que él no tuvo… pero que quiere crear para otros.
“Guacamayos es…”
Resiliencia.
¿Por qué empezar a seguirlos hoy?
Porque en Guacamayos no hay máscaras.
Son reales.
Son auténticos.
Y están construyendo algo que apenas comienza.