Verástegui llama a la calma: Movimiento Viva México iniciará sus asambleas en septiembre
INFLUENCER GTO. El líder conservador responde a críticas por la lentitud del proceso para fundar su partido y asegura que todo avanza conforme a la ley.
Ante las crecientes críticas por la falta de avances visibles en la conformación del Movimiento Viva México (MVM) como partido político, su fundador, Eduardo Verástegui, pidió paciencia a sus seguidores y aseguró que las primeras asambleas estatales comenzarán en septiembre.
En un mensaje publicado en sus redes sociales, el actor y activista respondió con dureza a quienes cuestionan el ritmo del proyecto:
“Para los opinólogos, criticones, quejumbrosos y chismosos que no tienen nada que hacer, les aclaro que estamos afinando los documentos con juristas y expertos en derecho electoral”, escribió en su cuenta de X.
Un proyecto bajo presión
El mensaje fue una respuesta directa a las inquietudes que han surgido dentro del propio MVM, especialmente entre los integrantes del colectivo Jóvenes Valientes, uno de los grupos más entusiastas y organizados del movimiento. En semanas recientes, este sector ha exigido mayor claridad y rapidez en el cumplimiento de los requisitos que el Instituto Nacional Electoral (INE) exige para conceder el registro como partido nacional.
Verástegui, sin embargo, negó que haya retrasos y defendió la estrategia actual:
“Este proceso no se improvisa. Lo estamos haciendo bien y con apego a la legalidad. Queremos ofrecer a México un partido que verdaderamente represente a los ciudadanos patriotas”.
¿Qué necesita el MVM para convertirse en partido?
Desde que el INE dio luz verde al proceso en febrero, el Movimiento Viva México tiene que realizar al menos 20 asambleas estatales o 200 distritales, reunir un número mínimo de afiliados por evento y presentar documentos básicos como estatutos, programa de acción y declaración de principios.
Por ahora, el equipo legal del MVM trabaja en la redacción de estos textos, los cuales deben cumplir con normas estrictas para evitar observaciones que puedan frenar el proceso. Hasta que estas bases estén listas, no se convocarán formalmente las asambleas.
Comparaciones internas y tensiones con otros movimientos
Parte de la impaciencia interna proviene de la comparación con otras agrupaciones en formación, como “Somos México”, que ya han realizado varias asambleas y muestran un avance más acelerado. Esta diferencia ha provocado cuestionamientos sobre la capacidad organizativa de Verástegui y su equipo.
Desde la dirigencia, la respuesta ha sido clara: se prioriza el cumplimiento legal sobre la velocidad. La consigna es evitar errores que puedan comprometer el registro oficial.
Una propuesta para la derecha mexicana
El MVM se define como un movimiento de inspiración cristiana que busca defender la vida, la familia y las libertades individuales, y que aspira a llenar el vacío que, según sus líderes, han dejado los partidos tradicionales de derecha.
Verástegui ha manifestado que su objetivo es competir en las elecciones intermedias de 2027 y, eventualmente, en la presidencial de 2030:
“Estamos sembrando una semilla que crecerá con firmeza. Esto no es una carrera rápida, es una maratón. Y lo estamos haciendo con convicción”.
Las reglas del juego
Para lograr el registro como partido político nacional, una organización debe cumplir, entre otros, con los siguientes puntos:
- Celebrar al menos 20 asambleas estatales o 200 distritales con el número mínimo de asistentes y validación del INE.
- Reunir al menos 3,000 afiliados por asamblea estatal, o 300 por cada distrital.
- Presentar documentación legal básica (estatutos, programa, estructura).
- No recibir recursos públicos ni realizar propaganda religiosa.
El plazo máximo para cumplir con todos estos requisitos es agosto de 2026. Si lo logran, el INE podrá otorgar el registro en 2027.

“Esto apenas empieza”
Aunque algunas voces dentro del MVM piden más acción y menos espera, Verástegui insiste en que el proceso es sólido y tiene futuro. Su mensaje final a los simpatizantes fue claro:
“Estamos construyendo una alternativa que no nace del poder ni de intereses, sino de valores. Y eso toma tiempo”.
Mientras tanto, el reto de Verástegui será mantener unido y motivado a su movimiento, que empieza a sentir el desgaste de un proceso burocrático que, para muchos, avanza más lento de lo deseado.