Vampiros, sombras y estética oscura: por qué el imaginario gótico vuelve a dominar la cultura pop
INFLUENCER GTO. Siluetas vampíricas, miradas siniestras, maquillaje oscuro y una fascinación renovada por la noche. El imaginario gótico —ese que parecía archivado entre vinilos de The Cure y películas de Tim Burton— está de regreso y no es una moda pasajera. Su resurgimiento en la cultura pop, la música, el cine y la moda dice mucho más sobre nuestro momento histórico de lo que parece.
Detrás del negro absoluto y los símbolos tenebrosos hay algo claro: cansancio colectivo, ansiedad social y una necesidad urgente de escapismo.
El neogótico: cuando el horror se vuelve lenguaje emocional
La nueva ola no replica el gótico clásico: lo reinterpreta. El llamado neogótico mezcla terror, belleza, trauma y fantasía como una forma de narrar lo que no siempre se puede decir en voz alta.
Hoy, el horror ya no solo asusta: explica. Sirve para hablar de identidad, de dolor, de aislamiento y de una generación que creció entre crisis sanitarias, colapsos políticos y sobrecarga digital.
No es casual que estéticas oscuras reaparezcan justo cuando el futuro se siente incierto.
De Bauhaus a TikTok: el gótico cruza generaciones
Bandas como Bauhaus, Siouxsie and The Banshees y The Cure sentaron las bases de una subcultura que hoy dialoga con nuevas audiencias gracias a TikTok, Instagram y el streaming.
Para la Gen X, el regreso tiene sabor a resistencia y nostalgia.
Para los Millennials, es una relectura estética del desencanto.
Para la Gen Z, es una identidad visual que conecta vulnerabilidad, ironía y protesta silenciosa.
El negro vuelve porque nunca se fue del todo.
Cine, series y la seducción de lo oscuro
El audiovisual ha sido clave en esta nueva ola. La estética gótica se filtra en películas, videoclips y series donde lo macabro convive con lo pop. Figuras como Jenna Ortega, desde universos ligados al sello visual de Tim Burton, encarnan personajes donde la oscuridad ya no es villana, sino refugio.
El cine negro, el terror psicológico y las narrativas sobrenaturales regresan porque permiten escapar sin evadir la realidad, mirarla desde otro ángulo.

Moda gótica: vestirse contra el mundo
En pasarelas y street style, el negro volvió a dominar. Encajes, corsés, botas altas, cuero y maquillaje dramático reaparecen como gestos de inconformidad.
Vestirse de oscuro ya no es solo una declaración estética: es una postura emocional frente a un mundo saturado de optimismo artificial, productividad extrema y discursos motivacionales vacíos.
El gótico ofrece lo contrario: pausa, introspección y melancolía sin culpa.
Oscuridad como refugio cultural
El regreso de los imaginarios góticos no habla de un deseo de violencia ni de caos, sino de la necesidad de procesar el presente. En tiempos donde todo exige luz, velocidad y sonrisas, la oscuridad se vuelve un acto de resistencia íntima.
El gótico vuelve porque permite sentir sin filtros, habitar el miedo y transformar el malestar en estética, música y relato.
En una era de exceso de estímulos, la noche vuelve a ser hogar. Y esta vez, llegó para quedarse.
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