El derecho al aborto avanza en México: Chiapas y Estado de México se suman a la despenalización

Aborto

INFLUENCER GTO. El movimiento por los derechos reproductivos en México sigue avanzando a paso firme. Esta semana, dos importantes entidades, Chiapas y el Estado de México, han dado un paso histórico al despenalizar el aborto hasta las 12 semanas de gestación. Con estas reformas, ya son 19 los Estados del país que han ajustado sus códigos penales para garantizar el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo. Este logro no solo es significativo desde una perspectiva legal, sino que también marca un cambio profundo en el acceso a los derechos reproductivos en el país.

De la Suprema Corte a la realidad en los Estados

El camino hacia la despenalización del aborto en México comenzó hace más de tres años, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró inconstitucional castigar a las mujeres por interrumpir su embarazo. En una resolución histórica, los 11 ministros determinaron que ninguna mujer debía ser criminalizada por tomar esta decisión. Además, la Corte ordenó al Estado de Coahuila reformar su código penal, convirtiéndose en el primer paso hacia un cambio nacional.

Sin embargo, este avance ha sido desigual. Mientras algunas entidades modificaron sus leyes de manera proactiva, otras lo hicieron solo después de recibir órdenes judiciales. Este es el caso de Chiapas, donde la SCJN había exigido recientemente la despenalización. Este martes, el Congreso local cumplió con la resolución, aprobando la reforma con 33 votos a favor, uno en contra y cuatro abstenciones.

Estado de México: un paso hacia la equidad

El lunes, el Estado de México, la entidad con mayor población femenina del país, también aprobó la despenalización del aborto. Anteriormente, en esta región, la interrupción del embarazo estaba permitida solo bajo circunstancias muy específicas, como violación, alteraciones genéticas del feto, o peligro de vida para la madre. Sin embargo, incluso en estos casos, las mujeres enfrentaban obstáculos significativos, como médicos que se negaban a realizar el procedimiento, personal de salud que las maltrataba, o barreras burocráticas impuestas por la Fiscalía local.

Con la aprobación de la reforma, ahora el aborto será un derecho accesible y gratuito hasta las 12 semanas de gestación. Además, la legislación establece medidas para garantizar que el servicio sea proporcionado de manera segura, informada y sin discriminación. Según la diputada Anais Burgos de Morena, esta reforma no solo se enfoca en lo penal, sino que también introduce cambios en materia de salud y educación sexual. Esto incluye un compromiso del Estado de México para ofrecer acceso a métodos anticonceptivos eficaces y programas educativos dirigidos a todas las edades.

Un impacto real en la vida de las mujeres

La aprobación de estas reformas es un paso crucial en un país donde muchas mujeres aún enfrentan múltiples formas de violencia. En el Estado de México, una de las entidades con mayores índices de feminicidios y agresiones sexuales, se estima que más de 63,000 mujeres han tenido que viajar a la Ciudad de México para acceder a servicios de aborto seguro. Este cambio legislativo busca no solo eliminar las barreras legales, sino también facilitar el acceso a servicios de salud esenciales en su propia comunidad.

Por su parte, Chiapas, un Estado marcado por desigualdades sociales y económicas, ahora ofrece una oportunidad crucial para que las mujeres puedan tomar decisiones sobre su propio cuerpo sin temor a represalias legales. Este cambio responde también a una lucha persistente de colectivos feministas y organizaciones de derechos humanos que durante años han trabajado para visibilizar esta problemática.

¿Qué sigue para México?

Con 19 Estados que ya han despenalizado el aborto, la pregunta clave es: ¿qué sigue para las 13 entidades restantes? A pesar del avance, persisten resistencias culturales, sociales y políticas que dificultan la adopción de estas reformas en todo el país. Sin embargo, la tendencia hacia la despenalización es clara, impulsada por el cambio generacional y la creciente conciencia sobre los derechos reproductivos.

Además, el debate no se detiene en el ámbito legal. Los Estados que han avanzado hacia la despenalización deben garantizar que las reformas se traduzcan en un acceso real, seguro y libre de discriminación a los servicios de aborto. Esto implica capacitar al personal de salud, implementar campañas de educación sexual y asegurar la disponibilidad de métodos anticonceptivos.

Conclusión

La despenalización del aborto en Chiapas y el Estado de México representa un gran triunfo para los derechos de las mujeres en México. Sin embargo, queda mucho por hacer para asegurar que este derecho sea realmente accesible para todas. Con cada reforma aprobada, se avanza hacia un país más equitativo, donde las mujeres tienen mayor control sobre sus cuerpos y sus decisiones. La lucha continúa, pero el progreso es evidente, marcando un camino hacia una sociedad más justa e inclusiva.

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