Final de Mentiras, la serie en Amazon Prime Video: un cierre entre la comedia, el drama y la controversia
INFLUENCER GTO. El esperado final de Mentiras, la serie, adaptación televisiva del exitoso musical mexicano, ya está disponible en Amazon Prime Video y ha generado una avalancha de reacciones encontradas. Con un estilo visual lleno de nostalgia ochentera, un elenco carismático y una propuesta musical arriesgada, la serie dirigida por Gabriel Ripstein se convirtió rápidamente en una de las más comentadas del año. Sin embargo, su capítulo final ha dividido a la audiencia entre quienes celebran su atrevimiento y quienes lamentan ciertas decisiones narrativas.
¿Cómo terminó Mentiras, la serie?
El último episodio arranca con un giro inesperado, casi surrealista: Lupita, la secretaria soñadora, descubre que las supuestas cenizas de Emmanuel —el hombre que las cuatro protagonistas compartieron sin saberlo— no eran reales. En realidad, eran polvo de chocolate. Esta revelación absurda y cómica da pie a una búsqueda que cambia el tono de la historia por completo.
Las mujeres descubren que Emmanuel no murió, sino que se escondía en el Hotel Camino Real. Allí lo encuentran desaliñado, deprimido y emocionalmente roto. Su confesión sorprende a todas: fingió su muerte con la esperanza de que las mujeres se enfrentaran entre sí y, en el proceso, encontraran la verdad. Una estrategia cuestionable que, según él, pretendía ser un acto de redención.
A partir de ese momento, se desencadena un proceso de cierre emocional para cada una de las protagonistas. El grupo decide crear simbólicamente el “Club de las Viudas”, un espacio que representa tanto el duelo como la liberación.
El destino de las protagonistas
En un giro empoderador, cada mujer toma una decisión crucial sobre su futuro:
- Daniela rechaza la maternidad impuesta y decide priorizar sus propios deseos.
- Yuri se reconcilia con su orientación sexual y abraza su identidad con libertad.
- Lupita aprende a valorarse y elige el amor propio por encima de cualquier relación.
- Dulce, embarazada, opta por criar a su hija Amanda sin necesidad de una figura masculina.
Este cierre emocional da paso a un epílogo ambientado en el futuro. Amanda, ya adulta, escribe la historia de su madre y las otras mujeres, mientras asiste al funeral de Lupita, la entrañable secretaria que dejó una huella en todas.
Y entonces llega un nuevo giro: Emmanuel aparece para despedirse de Lupita con una serenata simbólica. Todo culmina en un número musical explosivo, con el personaje interpretado por Luis Gerardo Méndez montando su propio velorio falso al ritmo de “Toda la vida”, dejando a los espectadores entre el desconcierto y la carcajada.
Críticas al final: ¿demasiado Emmanuel?
A pesar del impacto visual y musical del último episodio, muchos fans se sintieron decepcionados por la narrativa elegida. La crítica principal fue clara: el desenlace otorgó demasiado protagonismo al personaje masculino, restando espacio a las historias de las mujeres, que hasta ese momento habían sido el eje central de la serie.
Para muchos seguidores del musical original, este cambio de foco traiciona el mensaje feminista de Mentiras, una obra que siempre puso en primer plano las emociones, vivencias y transformaciones de sus protagonistas femeninas.
“La serie prometía sororidad, empoderamiento y redención femenina, pero en su final nos dio un hombre torturado que quiere redimirse robándose el spotlight”, comentaron usuarios en redes sociales como X (antes Twitter).
Sin embargo, también hubo quienes defendieron esta decisión creativa. Algunos espectadores interpretaron el cierre como un intento por mostrar que la transformación también debe incluir a los hombres, reconociendo sus errores y buscando sanar.
¿Fue un final a la altura?
Desde una perspectiva técnica, Mentiras, la serie cumplió con creces. La dirección artística, el diseño de vestuario, los números musicales y la ambientación ochentera fueron consistentemente aplaudidos a lo largo de toda la temporada. El elenco, encabezado por talentos como Regina Blandón, Diana Bovio, Mariana Treviño y Luis Gerardo Méndez, entregó actuaciones sólidas que combinaron humor, emoción y nostalgia.
Sin embargo, el guion del episodio final ha sido el principal blanco de las críticas. Muchos esperaban un cierre más fiel al espíritu del musical original: una historia sobre mujeres que, al descubrir la verdad, se liberan de las mentiras que las ataban a un mismo hombre. En cambio, el último capítulo convirtió al mentiroso en el eje del clímax narrativo.
A pesar de este traspié para algunos, lo cierto es que la serie ha sido un éxito en términos de visibilidad y conversación. Mentiras logró posicionarse como una de las pocas producciones mexicanas que apuestan por el formato musical sin miedo al exceso o al kitsch.

Un hito en la televisión mexicana
Más allá de los debates que generó su final, Mentiras, la serie se consolidó como un fenómeno cultural. Adaptar un musical tan querido al formato de serie no era tarea fácil, y Amazon Prime Video logró entregar un producto de alta calidad, con un enfoque moderno y relevante.
Además, la serie abrió un debate necesario sobre cómo se cuentan las historias de las mujeres en la ficción. ¿Quién tiene derecho a narrarlas? ¿Qué papel juegan los hombres en esas historias? ¿Cómo equilibrar humor y profundidad emocional?
Aunque el final no convenció a todos, la conversación que dejó es, en sí misma, valiosa.
Conclusión
Mentiras, la serie terminó como vivió: con intensidad, color, música y controversia. Su desenlace no dejó indiferente a nadie, y eso, en tiempos de contenido desechable, ya es un logro importante. Si bien el cierre pudo haber sido más fiel a la esencia femenina del musical, también ofreció un espejo para cuestionar qué significa redención, verdad y empoderamiento en la era actual.
Para algunos, fue un homenaje imperfecto. Para otros, un tropiezo en un camino brillante. Pero sin duda, Mentiras ya es parte de la conversación sobre cómo contar historias mexicanas con estilo, emoción y conciencia social.