Guillermo del Toro: por qué tardó 30 años en llevar su versión de Frankenstein al cine

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Durante tres décadas, Guillermo del Toro soñó con hacer su propia versión de Frankenstein, la icónica novela gótica de Mary Shelley.
Hoy, a sus 60 años, el cineasta mexicano finalmente se prepara para presentar su adaptación más personal y esperada, una historia que ha descrito como “una de las más importantes de toda mi vida”.

Pero, ¿por qué uno de los directores más premiados y reconocidos del mundo tardó tanto tiempo en materializar este proyecto? La respuesta combina pasión, obstáculos creativos, decisiones de estudio y una evolución artística profunda.


Un sueño que nació en la adolescencia

Guillermo del Toro ha declarado en múltiples entrevistas que su fascinación por Frankenstein comenzó cuando era niño.
El monstruo creado por Shelley —y popularizado por el cine clásico de Universal— fue una de las primeras figuras que lo inspiraron a explorar el lado más humano de lo fantástico.

“Desde los 13 años supe que algún día contaría esta historia. No por el monstruo, sino por la soledad que representa”, confesó el director en una charla con Variety.

A lo largo de su carrera, esa figura trágica y marginada se convirtió en un símbolo recurrente dentro de su cine, presente en películas como El espinazo del diablo, Hellboy y La forma del agua, por la cual ganó el Óscar a Mejor Director en 2018.


Décadas de intentos fallidos

Aunque Del Toro ha mencionado su deseo de dirigir Frankenstein desde los años 90, el proyecto enfrentó una serie de obstáculos que retrasaron su producción.
En varias ocasiones, el cineasta escribió borradores del guion, diseñó bocetos y hasta creó maquetas del laboratorio del Dr. Frankenstein, pero los estudios de Hollywood no aprobaron la propuesta.

Las principales razones, según el propio director, fueron el tono oscuro y filosófico de su versión, que se alejaba del terror tradicional.
Del Toro quería hacer una historia centrada en la humanidad del monstruo, explorando su conciencia, su dolor y su necesidad de amor, en lugar de enfocarse en los sustos.

“Los estudios querían una historia de horror. Yo quería una historia de compasión. Por eso tardó tanto en encontrar su momento”, explicó en una entrevista con Deadline.


La influencia de Mary Shelley y la empatía por el monstruo

Para Guillermo del Toro, Frankenstein no es una historia de terror, sino una reflexión sobre la creación, la soledad y el rechazo.
El cineasta ha descrito al monstruo como “el ser más humano de todos”, una criatura incomprendida que representa el dolor de la diferencia y la necesidad de aceptación.

Esta visión se alinea con el enfoque emocional que caracteriza su cine.
En El laberinto del fauno y La forma del agua, por ejemplo, los “monstruos” son metáforas de la inocencia y la bondad, mientras que los verdaderos villanos suelen ser los humanos.

“Shelley escribió Frankenstein con solo 18 años, y lo que hizo fue preguntarse qué pasa cuando el creador abandona su creación. Esa idea me obsesiona desde siempre”, comentó Del Toro.


El momento adecuado: Netflix y la libertad creativa

El proyecto finalmente tomó forma gracias a Netflix, plataforma con la que Del Toro ha colaborado en los últimos años en producciones como Pinocchio (2022), ganadora del Óscar a Mejor Película Animada.
El respaldo de la compañía le ofreció la libertad creativa que buscaba desde hace décadas.

A diferencia de los grandes estudios tradicionales, Netflix permitió que el director trabajara en su visión sin presiones comerciales.
La plataforma apostó por su estilo único: visualmente poético, profundamente simbólico y cargado de melancolía.

“Por primera vez, nadie me pidió hacerlo más corto, más comercial o más luminoso. Es la versión que soñé desde siempre”, dijo Del Toro durante la presentación del proyecto.


Un elenco de primer nivel

El reparto de Frankenstein ha generado gran expectativa entre los fanáticos.
Guillermo del Toro reunió a un elenco estelar encabezado por Oscar Isaac, Andrew Garfield, Mia Goth y Christoph Waltz, actores reconocidos por su talento y versatilidad.

Aunque los roles exactos no han sido confirmados oficialmente, se rumorea que Garfield interpretará al Dr. Frankenstein y Goth dará vida a la criatura en una reinterpretación innovadora del mito.

El director también ha asegurado que esta versión será una historia profundamente emocional, con una estética gótica que combina referencias visuales al expresionismo alemán y al cine clásico de monstruos de Universal.


El legado temático de Del Toro

El universo de Guillermo del Toro siempre ha estado poblado por seres marginados, híbridos y “monstruos” con corazón.
Su cine aborda la dualidad entre belleza y horror, explorando cómo la diferencia puede ser también una forma de humanidad.

En este sentido, Frankenstein representa el punto culminante de su carrera: una síntesis de todo lo que ha querido contar durante más de 30 años.

“Toda mi filmografía ha sido una preparación para esto. Siempre quise llegar a esta historia, pero ahora tengo la madurez emocional para hacerlo”, reconoció el cineasta.


Tres décadas de espera, una obra definitiva

Guillermo del Toro no se apresuró. Prefirió esperar el momento en que su carrera y la industria pudieran recibir su visión sin compromisos.
En ese proceso, acumuló experiencia, premios y reconocimiento internacional, pero sobre todo, una voz cinematográfica propia.

El resultado será, según adelantó, una película visualmente deslumbrante y espiritualmente devastadora, más cercana a la literatura original que a las versiones convencionales.

Frankenstein no será una historia de horror, sino una historia de amor entre el creador y su creación, entre la vida y la muerte, entre lo humano y lo divino.


Conclusión

Guillermo del Toro tardó 30 años en llevar Frankenstein al cine porque su versión necesitaba madurar junto con él.
Hoy, con la libertad creativa que ofrece Netflix y un equipo de actores de primer nivel, el cineasta finalmente puede dar forma a su interpretación más personal de la obra de Mary Shelley.

Más que una adaptación, será una declaración artística: la culminación de una obsesión y el retrato más íntimo del alma de Del Toro.
Una historia que, al igual que la criatura de Shelley, ha tardado en nacer… pero promete ser eterna.

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