La huella de tres generaciones de carboneros en el Centro de León 

CARBÓN 1

INFLUENCER GTO Entre costales y montones de carbón, sentado con una gran tranquilidad, Don Juan Díaz recuerda: Yo llegué de la Sierra de Santa Rosa en Guanajuato a León en el 2000, vine a vender y apenas en el 2019 empecé en este local».  

Ahí nos encontramos a Don Juan en el centro de León, en la esquina de Justo Sierra y Mariano Escobedo, dueño de un oficio en el que quedan pocos, pues él produce carbón y comparte con orgullo que es la herencia de su padre y su abuelo. 

Mirando hacia la transitada calle se explica: “Para hacer una tonelada de Carbón se ocupan unos 12 días, en un horno de leña, allá en la Sierra de Santa Rosa, entre Guanajuato capital y Dolores Hidalgo”. 

Don Juan Díaz, la huella de tres generaciones de carboneros.

Un poco más animado, como entrando en confianza, dice que el vende desde un pedazo hasta una tonelada y que lo mismo le compran restauranteros, que personas que no tienen estufa, otros para calentarse en sus casas, o para puestos de comida. Además, presume el rendimiento: “un kilo de carbón sirve para asar como 10 kilos de carne”. 

Pero la revelación más sorprendente fue que actualmente trabaja en una fábrica como obrero, y la venta y fabricación del carbón, es su segundo ingreso, aun así, con esa realidad espera que su hijo de 15 años aprenda el oficio y sea la cuarta generación.  

El legado de Don Juan Díaz vine desde 1910, cuando su abuelo era apenas un niño, y él, aunque tenga que trabajar en una fábrica, se entrega al trabajo de mantener viva la huella de los carboneros de su familia, y desde aquí, a la sombra del ajetreo citadino, desde una esquina del centro de León, con la nostalgia en los letreros de su carbonería, lanza un mensaje de orgullo por el pasado que nos regala una emoción para el futuro. 

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