La revancha de Trump: ICE encierra a más de 50 mil migrantes
Jennifer Flores / Fernando González, La política migratoria de Donald Trump ha regresado con fuerza: más de 50 mil personas migrantes se encuentran actualmente bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), marcando la cifra más alta desde septiembre de 2019, durante su primer mandato.
El aumento de detenciones se da en un contexto de redadas masivas que han alcanzado centros de trabajo, escuelas, iglesias e incluso ciudades santuario como Los Ángeles, donde casi el 50% de la población es latina, de acuerdo con el U.S. Census Bureau. La escalada de operativos ha encendido las alertas en comunidades migrantes, y expertos advierten sobre un enfoque “racial y discriminatorio”.
ICE supera los 50 mil detenidos: cifra récord en plena campaña de Trump
Según el Centro de Información de Acceso a Registros Transaccionales (TRAC) de la Universidad de Syracuse, al 1 de junio de 2025, el ICE mantenía detenidas a 51,302 personas, un número no registrado desde hace seis años.
La agencia, creada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, ha intensificado sus operaciones bajo órdenes del presidente Trump, quien incluso habría impuesto una cuota diaria de 3 mil detenciones, según reveló The Guardian el 29 de mayo.
La situación refleja un endurecimiento sin precedentes: «Antes se detenía a personas con antecedentes penales; hoy ya no es así», explica Eunice Rendón, especialista en migración, quien también denuncia que los agentes de ICE enfrentan presiones operativas extremas.
Detenciones sin delitos graves: la mayoría no tiene antecedentes
TRAC revela que el 43.7% de las personas detenidas por ICE no tienen antecedentes penales, y muchas enfrentan cargos menores como infracciones de tránsito. Esta realidad contradice la narrativa oficial de Trump, que vincula la migración con la criminalidad.

Para Edith Olivares Ferreto, directora de Amnistía Internacional México, estas acciones responden a un sesgo racista: «Se detiene a personas por el color de su piel o el idioma que hablan, sin importar si están documentadas o no».
Centros de detención colapsados: menos instalaciones y más hacinamiento
El regreso de las redadas ocurre en un contexto de crisis de infraestructura migratoria. En 2019, ICE contaba con 213 centros de detención; hoy solo quedan 155, una reducción del 27.2%, lo que ha generado hacinamiento y condiciones degradantes.
En abril de 2025, Amnistía Internacional visitó un centro en El Paso, Texas, y documentó tratos crueles, espacios insalubres, comida caducada, falta de atención médica y aislamiento prolongado. «Lo que vivimos fue una violación sistemática de derechos humanos», advirtió Olivares.
Miedo y terror: comunidades migrantes en alerta máxima
El miedo crece entre las personas migrantes, incluso aquellas con residencia legal o ciudadanía. «Evitan salir de casa, ir al trabajo o llevar a sus hijos a la escuela por temor a ser detenidos», detalla Amnistía Internacional.
Las redadas han provocado protestas en distintas ciudades, especialmente en Los Ángeles, donde se reportaron quemas de patrullas y enfrentamientos con la Guardia Nacional, desplegada por orden directa de Trump.

Tensión diplomática entre México y EE.UU.
Las acciones del gobierno estadounidense han generado fricciones con México. La presidenta Claudia Sheinbaum ha condenado la violencia, pero defendió el derecho de las comunidades a manifestarse pacíficamente. Por su parte, el canciller Juan Ramón de la Fuente afirmó que México «agotará todas las vías diplomáticas y legales para defender a sus connacionales».
Desde Estados Unidos, Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, acusó a Sheinbaum de «alentar» las protestas, lo cual fue calificado como “totalmente falso” por la mandataria mexicana.
Militarización: un riesgo para la vida de personas migrantes
El despliegue de la Guardia Nacional y de elementos de la Marina estadounidense ha sido duramente criticado por defensores de derechos humanos. «El personal militar está entrenado para la guerra, no para tratar con civiles. Las personas migrantes no son el enemigo», afirma Olivares.
La narrativa antimigrante de Trump, alimentada por el miedo y la represión, ha alcanzado un nuevo nivel. En un país donde millones de personas de origen latinoamericano contribuyen diariamente a la economía, la pregunta sigue siendo: ¿puede una nación construida por migrantes criminalizar su propia historia?
Con información de www.eluniversal.com.mx
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