Rancho Izaguirre operaba desde 2021: FGR revela red de encubrimiento y omisión en Jalisco

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INFLUENCER GTO. La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó este lunes un dato alarmante: el Rancho Izaguirre, ubicado en el municipio de Teuchitlán, Jalisco, operaba bajo el control del crimen organizado desde 2021, y no desde 2024 como se había sostenido anteriormente. La revelación marca un punto de quiebre en la narrativa oficial y destapa una cadena de omisiones institucionales que permitió durante años la consolidación de un centro de operaciones criminales en pleno territorio jalisciense.

Autoridades sabían desde 2021 y no actuaron

El fiscal general, Alejandro Gertz Manero, fue quien hizo pública esta nueva información, sustentada en testimonios y documentos proporcionados por la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ). De acuerdo con Gertz, estos reportes alertaron desde hace tres años a las autoridades locales y federales sobre las actividades ilícitas en el rancho, sin que se registrara ninguna respuesta oficial o acción concreta para desmantelar el lugar.

“Tenemos pruebas desde 2021 en que la CEDHJ informó a las autoridades locales lo que estaba ocurriendo ahí y no hicieron nada”,
— declaró Gertz Manero en conferencia de prensa.

Estas declaraciones han encendido la alarma pública y han puesto bajo la lupa el papel de los gobiernos estatal y federal, que habrían incurrido en omisión o incluso encubrimiento por complicidad pasiva. La comunidad, mientras tanto, vivió bajo el terror silencioso de un grupo criminal que operó sin oposición durante al menos tres años.

Evidencia de crímenes atroces en el Rancho Izaguirre

La investigación de la FGR ha revelado hallazgos perturbadores en las instalaciones del Rancho Izaguirre. Entre los elementos encontrados destacan:

  • Fogatas y zanjas que aparentan haber sido utilizadas para incineraciones.
  • Una vasija con fragmentos óseos, lo que sugiere prácticas sistemáticas de desaparición forzada.
  • Restos materiales que podrían haber formado parte de hornos improvisados o crematorios clandestinos.

A pesar de la contundencia de la evidencia, el fiscal general ha mantenido una línea oficial que minimiza la existencia de incineraciones humanas, señalando que una cremación requeriría temperaturas de hasta 8 mil grados.

“Para que pueda haber una cremación, se necesita llegar a 8 mil grados”,
— afirmó Gertz Manero.

Sin embargo, esta explicación ha sido cuestionada por especialistas forenses y por los familiares de personas desaparecidas, quienes sostienen que existen formas rudimentarias y clandestinas de incineración que no requieren ese nivel de calor para destruir cuerpos humanos, especialmente si el objetivo es eliminar rastros.

14 personas procesadas, incluidos ex policías

Actualmente hay 14 personas bajo proceso penal, entre las que se encuentran:

  • Tres ex policías municipales de Tala, acusados de colaborar activamente con el grupo delictivo.
  • José Gregorio “Lastra”, identificado como uno de los principales reclutadores y operadores del cártel en la zona.

Gertz Manero ha asegurado que ningún servidor público involucrado será protegido, y que todos los responsables —sin importar su cargo o nivel— deberán rendir cuentas ante la justicia. Aun así, organizaciones de derechos humanos y colectivos de búsqueda de desaparecidos exigen acciones más firmes y menos discursos.

Red de encubrimiento institucional en Jalisco

La revelación sobre la omisión de las autoridades ha expuesto una posible red de encubrimiento estructural que permitió la consolidación del Rancho Izaguirre como centro de entrenamiento, tortura y desaparición. En ese sentido, la falta de respuesta oficial durante tres años plantea serias dudas sobre la integridad del aparato gubernamental en Jalisco, así como la eficacia de los sistemas de control interno del gobierno federal.

La inacción del gobierno estatal y la ausencia de voluntad política federal alimentan una sensación creciente de impunidad y abandono entre la ciudadanía, particularmente entre las miles de familias que siguen buscando a sus seres queridos.

Morena y su silencio ante el horror

Uno de los aspectos más criticados ha sido el silencio del gobierno de Morena frente a este caso. A pesar de que el país vive una de sus peores crisis de desapariciones forzadas, el gobierno federal ha optado por minimizar o desviar la atención del tema, enfocándose en discursos políticos y evasivas comunicacionales.

El caso del Rancho Izaguirre no solo revela un fracaso de inteligencia y seguridad pública, sino que retrata con claridad el abandono institucional al que han sido sometidas miles de víctimas del crimen organizado en México.

“Acompañaremos a las familias de las víctimas”,
— prometió el fiscal.

No obstante, para los colectivos de búsqueda, lo que se necesita no es acompañamiento simbólico, sino verdad, justicia y responsabilidad política real.

¿Qué sigue para las víctimas y para México?

Este escándalo no es un hecho aislado. El Rancho Izaguirre se ha convertido en símbolo de la descomposición institucional y de la incapacidad del Estado para enfrentar con seriedad la violencia organizada. Las familias de las víctimas exigen no solo justicia para sus seres queridos, sino también una transformación profunda del sistema de seguridad y procuración de justicia en México.

La pregunta que flota ahora en el aire es: ¿cuántos otros “Ranchos Izaguirre” operan aún en silencio, bajo la complicidad del poder?

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