Sheinbaum demanda al abogado de Ovidio Guzmán en plena tensión por revelaciones que podrían vincular a Morena con el narco

Abogado

INFLUENCER GTO. Claudia Sheinbaum ha anunciado una demanda por difamación contra Jeffrey Lichtman, abogado del narcotraficante Ovidio Guzmán, justo cuando crecen las sospechas sobre posibles nexos entre funcionarios de Morena y el crimen organizado. La acción legal, lejos de calmar las aguas, ha desatado una tormenta de dudas sobre qué pretende realmente ocultar el gobierno.

Un movimiento defensivo con aroma a censura

La presidenta mexicana sorprendió este lunes al ordenar a la Consejería Jurídica y a la Fiscalía General de la República iniciar acciones legales contra Lichtman, quien recientemente acusó al gobierno mexicano de operar como “vocero encubierto” del Cártel de Sinaloa. La declaración, hecha en Estados Unidos tras una audiencia clave en el caso de Ovidio Guzmán, generó una respuesta inmediata de Sheinbaum.

Sin embargo, lo que para el oficialismo es un acto de defensa institucional, para muchos observadores es un intento por desacreditar preventivamente al abogado de un capo que podría convertirse en testigo estrella… y en amenaza directa para el prestigio de Morena.

¿Qué teme el gobierno de lo que Ovidio pueda contar?

El hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, conocido como “El Ratón”, firmó un acuerdo de colaboración con el Departamento de Justicia estadounidense tras declararse culpable de varios cargos de narcotráfico. El pacto implica revelar todo lo que sabe sobre las operaciones internas del Cártel de Sinaloa: rutas de tráfico, lavado de dinero, socios… y presuntamente, vínculos con actores políticos y fuerzas de seguridad mexicanas.

Esto último es lo que ha encendido las alarmas en Palacio Nacional. El gobierno sabe que si Ovidio menciona nombres con cargos actuales o pasados dentro de la estructura de poder, el daño político sería demoledor. Por eso, la reacción rápida contra su abogado parece, más que una defensa legal, una advertencia pública: “No se metan con nosotros”.

El caso Cienfuegos regresa al escenario

Lichtman no se limitó a criticar al gobierno mexicano. En su discurso mencionó el caso del general Salvador Cienfuegos, detenido por la DEA en 2020 por vínculos con el narco y posteriormente liberado tras presiones de López Obrador. La alusión no fue gratuita: Cienfuegos simboliza, para muchos, la relación incómoda entre el poder militar y el crimen organizado en México.

Sheinbaum reaccionó visiblemente molesta cuando fue cuestionada sobre Cienfuegos, pidiendo que la FGR “aclarara” lo sucedido. Pero esa insistencia reabrió un expediente que Morena había cerrado con honores. ¿Por qué volver sobre un tema que supuestamente estaba resuelto? ¿Se teme una nueva filtración?

El fantasma de la cooperación México–EE.UU.

El conflicto también podría escalar a nivel diplomático. Lichtman forma parte de un proceso judicial altamente sensible para el gobierno estadounidense, y cualquier intento por desacreditarlo o intervenir en el caso podría interpretarse como una obstrucción. Washington podría endurecer su postura frente a México, afectando acuerdos de seguridad, inteligencia compartida o cooperación migratoria.

Además, si Ovidio comienza a revelar información comprometedora sobre redes políticas protegidas por el gobierno mexicano, es probable que las autoridades estadounidenses limiten aún más el intercambio de información con la administración Sheinbaum.

¿Qué hay detrás de la urgencia de la demanda?

Más allá del lenguaje jurídico, el mensaje político es claro: el gobierno busca controlar la narrativa. Con una denuncia contra Lichtman, Morena intenta blindarse ante lo que puede convertirse en el escándalo político más grave en años. Pero el efecto podría ser el contrario: al judicializar la crítica, Sheinbaum eleva el perfil del caso y pone aún más foco sobre lo que Ovidio Guzmán podría estar a punto de revelar.

Conclusión: más que defensa, un acto de desesperación

La demanda contra el abogado de Ovidio no parece una reacción legal proporcionada, sino un movimiento político para anticiparse a lo que podría ser una avalancha de información dañina. En vez de reforzar la credibilidad del gobierno, la estrategia revela un temor palpable: que el capo hable, y con él caigan velos que han protegido a funcionarios y operadores políticos cercanos al poder.

El verdadero juicio, al final, no se llevará a cabo en tribunales mexicanos, sino en las cortes de Estados Unidos, donde Ovidio podría desatar una tormenta que alcance hasta las oficinas más altas del gobierno mexicano.

Autor: Lex Reyes.

About Author