Urgente regulación de la Inteligencia Artificial 

INTELIGENCIA

INFLUENCER GTO Luego de que la Inteligencia Artificial (IA) ha ganado cada vez más terreno en la industria informativa, los vacíos en materia legal y ética se hacen evidentes; en ese sentido, Joan Enric Ubeda, directivo de la Universidad de Valencia señaló la urgencia de trabajar en ello por el beneficio de las audiencias. 

“Si el producto es gratis, el producto eres tú”, reza una conocida frase en marketing. Desde nuestro smartphone dejamos huellas digitales como la ubicación, las páginas a las que accedemos, lo que nos gusta o lo que no nos gusta a través de las interacciones que tenemos en Internet. Esa data sirve a diversos organismos para fines muchas veces desconocidos. Por lo que el experto llamó a la “autoconciencia en la protección de los datos personales” y a los medios públicos a ser responsables con el uso que se le da a esos datos. 

“La Inteligencia artificial nos puede ayudar en muchísimas cosas, pero debemos de ser conscientes de la sesión de datos que hacemos, si no tenemos otra alternativa más que cederlos, debemos estar conscientes de que esto lleva un pequeño riesgo pues son operadores privados los que obtienen estos datos. Cuando los medios públicos somos los operadores, lo que tenemos que hacer ser tener una autorregulación porque tenemos una finalidad de servicio a las personas y tenemos que pedirle a la gente los datos mínimos necesarios y saber utilizarlos para poder contribuir a desarrollar a la ciudadanía y también en la alfabetización digital”, apuntó el doctor en MKT. 

También conminó a la responsabilidad de no ser determinista en los contenidos que se ofrecen al público y no dejar al algoritmo o al programador la decisión completamente de lo que se sugiere para reproducir; sino dar oportunidad a las usuarias y usuarios que elijan con libre albedrío. 

“El que la gente esté consumiendo un tipo de contenido, no es razón para que le estemos ofreciendo más de los mismo. Puede ser, por una parte de una tiranía de la audiencia, que se opone a otro concepto que es la tiranía del programador; tradicionalmente la televisión nos obliga a consumir una serie de contenidos, nos da una rejilla cerrada que no puedes elegir; la sensación de libertad viene cuando puedes elegir lo que quieras, pero si los algoritmos te están empujando que consumas más de lo mismo te empobreces culturalmente en términos audiovisuales entonces está bien que haya un punto de equilibrio”, sugirió. 

A través de la IA se puede “dar vida”, digitalmente hablando, a una persona que ya ha fallecido; y eso, que hasta hace 20 años era impensable, hoy es una realidad. Los cuestionamientos surgen luego de la reflexión de que con esta tecnología puede parecer que hacemos y decimos cualquier cosa y para cualquier fin. 

“Y esto ya está sucediendo en España, por ejemplo; ya está en emisión una publicidad de Lola Flores, que ha sido recreada y parece auténtica; recomienda un producto comercial. Lola Flores está muerta y los derechos de imagen los tiene su familia, que evidentemente ha cobrado por ello. El riesgo es que sea una cesión ilimitada y que podamos acabar viendo cualquier cosa de cualquier persona que haya cedido sus derechos para esa utilización”, contó. 

No solamente las figuras públicas están expuestas a la vulneración de su imagen, sino que nosotros mismos, desde una app de filtros de modificación de rostro o grabación de voz podríamos estar autorizando el uso de la misma sin darnos cuenta. ¿Lo habías pensado? 

Es por ello, que el experto sugiere que, tal como sucede con el etiquetado de productos, el aviso de contenidos pagados o de clasificación de edad para productos audiovisuales, se podría enterar a las audiencias de que el contenido que verán ha sido generado con IA. 

“Creo que es momento de apelar a nivel internacional a los poderes públicos, para que haya realmente una regulación que permita que las personas sepan lo que realmente aceptan por qué; hoy en día sea un Smart TV, o una OTT, o cualquier aplicación que estamos utilizando, tiene una lista muy larga de cuáles son todos los términos y condiciones de uso y no nos detenemos a leerla. Pero si los forzamos a que lo expongan en un video por ejemplo; si los gobiernos verifican y limitan su uso, posiblemente nos permitirá que nos convirtamos, de facto, en nuestros propios explotadores para terceros y eso nos va a obligar a ser consumidores responsables”, concluyó. 

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