Y se pintó de arcoíris la cebra del Orgullo en León
INFLUENCER GTO En los años 70s, del siglo XX, en la CDMX, empezó a tomar forma un movimiento que tuvo su primera expresión pública el 26 de Julio de 1978. Era la movilización para conmemorar el asalto al Cuartel Moncada en Cuba por un grupo encabezado por Fidel Castro.
Y el primer grupo de Lesbianas y Homosexuales que se manifestaba públicamente, literalmente coló en la retaguardia de aquella marcha que se celebraba cada año, y lograron dejarse ver, ahí queda para la historia la imagen de la manta del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria.

Pero anoche, en la calle, en el parque Hidalgo, en uno de los centros más sólidos de conservadurismo mexicano, un puñado de personas de la Diversidad Sexual, divertidas, realizaron la ya tradicional pinta de la cebra con los colores de la bandera LGBT+ sobre el pavimento, como preámbulo al PRIDE, a la gran Marcha del Orgullo que vuelve a la calle para recordar, que la discriminación sigue y la inclusión es una tarea inconclusa de la sociedad y del gobierno.
Los jóvenes activistas pintaban y se pintaban en un ejercicio libertario, expresaban casi sin inhibiciones su forma de ser y de sentir, no tenían ninguna preocupación, que no fuera manchar los tenis antes de dar el primer abono. La policía municipal ahora resguardaba el ejercicio de sus derechos lejos de las redadas. Las personas pintaban sin recibir insultos de peatones y automovilistas, sin las tensiones y miedos de los activistas de 1978 en la ciudad de México, ni la zozobra de los agredidos y encarcelados del Stonewall Inn en junio de 1969 en Nueva York, cuando una redada policial atacó dicho lugar frecuentado por la comunidad gay.

Alegría con respeto, un cuidado especial para los niños que fueron también a divertirse con sus padres LGBT+ y ayudaron a que los colores quedaran parejitos, innovando las técnicas del rodillo, debatiendo sobre las fórmulas más eficaces de la pintura sobre el pavimento, que si el verde se ve disparejo, que si al rojo lo pisamos y lo volvemos a pintar. Todas y todos con la broma a flor de piel, y la dignidad en la actitud.
Una joven belleza de uniforme, con un rostro severo, descendió de su unidad y buscó a los organizadores, le mostraron los permisos y de regreso al vehículo oficial casi sonrió de frente a la alegría de la Fiesta, pues le tocó ver ya terminada la obra, la cebra del Orgullo estaba lista. (Lohengrin Martínez Flores).
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