¿Agua con gas o sin gas? Un médico aclara cuál es la opción más saludable (y no es la que imaginas)

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¿Burbujeante o natural? La elección entre agua con gas o sin gas no es solo de gusto. Para muchos, es una duda cotidiana que mezcla preferencias, supuestos de salud y recomendaciones contradictorias. Pero un reciente análisis médico deja algo claro: ambas pueden ser saludables, pero no para todos por igual.

Lejos de los mitos, tanto el agua con gas como el agua sin gas hidratan. Sin embargo, tienen efectos distintos en el organismo, y conocerlos puede ayudarte a tomar la mejor decisión según tus necesidades y estilo de vida.

¿Hidratan igual el agua con gas o sin gas?

La respuesta rápida: sí, ambas hidratan por igual. Según el doctor Álvaro Hermida, especialista en medicina interna, la cantidad de agua absorbida por el cuerpo es la misma sin importar si es con o sin gas. El dióxido de carbono disuelto no interfiere con la capacidad del cuerpo de utilizar el líquido para sus funciones vitales.

Entonces, si la duda es puramente sobre hidratación, puedes beber la que prefieras.

¿Cuál es más saludable?

Aquí las cosas se complican. Elegir agua con gas o sin gas depende de varios factores, y la respuesta varía según la persona:

Agua sin gas: la opción universal

  • Ideal para personas con problemas digestivos o reflujo.
  • No causa hinchazón ni acumulación de gases.
  • Menor riesgo de erosión dental.
  • Suele ser más económica y accesible.

Es la opción más neutral para el organismo y la recomendada para quienes tienen sensibilidad gastrointestinal.

Agua con gas: beneficios y precauciones

Aunque algunos la consideran menos saludable, el agua con gas tiene sus ventajas:

  • Puede mejorar la digestión, ya que estimula la secreción gástrica.
  • Suele generar una mayor sensación de saciedad, lo que puede ayudar a controlar el apetito.
  • Algunas aguas con gas naturales contienen minerales como bicarbonato, sodio o calcio, que pueden aportar beneficios extra.

Pero también hay precauciones:

  • Puede causar hinchazón, gases o malestar en personas sensibles.
  • El dióxido de carbono puede erosionar el esmalte dental si se consume en exceso.
  • No es recomendable para quienes padecen de colon irritable, gastritis o síndrome de intestino inflamable.

¿Qué dicen los estudios?

Numerosos estudios clínicos han confirmado que el agua con gas o sin gas hidratan de manera prácticamente idéntica, aunque el agua natural sigue siendo la más recomendada como bebida base para el día a día.

Sin embargo, el agua con gas —siempre que no tenga azúcares añadidos, edulcorantes o sabores artificiales— puede incluirse sin problema en una dieta saludable.

¿Y qué pasa con el agua con gas saborizada?

Atención: muchas de las llamadas “aguas con gas” que vienen saborizadas contienen ingredientes que ya no la hacen agua, sino una bebida carbonatada. Aunque parezcan inofensivas, pueden tener azúcares ocultos, sodio extra y aditivos. Por eso, si vas a elegir agua con gas, que sea natural, sin saborizantes ni endulzantes añadidos.

Conclusión

Entre agua con gas o sin gas, la respuesta correcta es: depende de ti. Si no tienes problemas digestivos y disfrutas de las burbujas, el agua con gas puede ser una opción válida y saludable. Pero si buscas algo universal, sin riesgos y más amigable con tu sistema digestivo, el agua sin gas sigue siendo reina.

Ambas hidratan, pero no todas se sienten igual. Escucha a tu cuerpo y elige con conciencia. Al final, lo importante no es el tipo de agua, sino que bebas suficiente cada día.

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