Casco tipo Iron Man y camisa inteligente: la revolución ‘wearable’ del Pentágono

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CASCO

INFLUENCER GTO “Pobre Bob”, dice Alexander Gruentzig, señalando un maniquí con el mango de un destornillador sobresaliendo de su hombro derecho. El fundador de la startup Legionarius, ubicada en el área de Boston, apuñaló a Bob para demostrar las habilidades de una camisa de uniforme de camuflaje que lleva puesta y que contiene una capa liviana de sensor desarrollada por su compañía. Tras la “herida”, La camisa inteligente envió una alerta a un teléfono inteligente táctico que muestra el área lastimada, los signos vitales de Bob y su ubicación. El objetivo, dice Gruentzig, es ayudar antes a los soldados heridos.

“El 90% de las muertes prevenibles en combate son causadas por hemorragias masivas. Si puede detener el sangrado en el primer minuto, la probabilidad de supervivencia aumenta enormemente”, dijo Gruentzig a Forbes a principios de este mes en una feria comercial de defensa en Washington, D.C., donde su tecnología se presentó como una de las ganadoras del último concurso XTechSearch del Ejército de Estados Unidos.

El uniforme inteligente, que Legionarius ha estado desarrollando con la ayuda del Comando de Operaciones Especiales de EU y aproximadamente 1.1 millones de dólares en fondos gubernamentales, es parte de una ola de trabajo en el Ejército estadounidense para desarrollar tecnología wearable para proteger a los soldados y medir mejor su condición física en tiempo real. Abarca desde los esfuerzos para aprovechar los relojes inteligentes tradicionales y otros dispositivos de acondicionamiento físico que registran el ejercicio hasta la investigación de vanguardia para manipular el cerebro a fin de mejorar el sueño y desarrollar un casco similar al de Iron Man que detectaría amenazas y activaría contramedidas para proteger contra conmociones cerebrales y ataques dirigidos de armas.

“Históricamente, el Ejército ha sido como ‘si quiero convertirte en un mejor soldado, te daré una mejor arma’”, dice Brandon Marcello, un fisiólogo deportivo que ha trabajado con equipos profesionales para mejorar el rendimiento. Actualmente participa en un programa del Comando de Futuros del Ejército de EU llamado Optimización del Sistema de Armas Humanas (OHWS, por sus siglas en inglés) que utiliza dispositivos wearables de seguimiento de la salud con los soldados. Su objetivo: “¿Cómo podemos ahora optimizar al ser humano y hacerlo más inteligente, más letal, más preciso?”, dice.

La pandemia de coronavirus sirvió como acelerador. En 2020, la Unidad de Innovación de Defensa distribuyó miles de relojes inteligentes Garmin y anillos Oura para rastrear la temperatura, el pulso y los niveles de oxígeno en la sangre de los miembros del servicio y descubrió que podía predecir los casos de Covid-19 con un 73% de precisión. Fue una expansión de una iniciativa de la Unidad de Innovación de Defensa iniciada en 2018 con Philips Healthcare llamada Análisis Rápido de Exposición a Amenazas (RATE) que desarrolló un algoritmo destinado a predecir una amplia gama de enfermedades comunes 48 horas antes de que se muestren los síntomas.

A nivel de unidad, MASTR-E, OHWS y programas similares de la Marina y la Fuerza Aérea tienen como objetivo ayudar a los comandantes a saber cuándo sus tropas están siendo presionadas demasiado o si pueden entrenar más duro, y para el soldado individual, brindarles retroalimentación sobre cosas como la forma en la que su respiración afecta la puntería o cómo una noche intensa de bebida afecta su rendimiento al día siguiente.

Los datos también alientan a los oficiales a comprometerse más con sus soldados y “volverse más cariñosos”, dice Patterson, “más humanos”.

Si un soldado tiene respiración elevada y frecuencia cardiaca durante la noche, podría ser un indicador de estrés que incite a los oficiales a revisarlos, dice Marcello. “Podría ser cualquier cosa, desde ‘hagámosles la prueba de covid’ hasta ‘oye, esto parece un problema de salud mental. Intervengamos antes de que suceda algo realmente malo’”.

Alan Harner de la unidad de Actividad de Desarrollo de Material Médico del Ejército de EU. Es gerente de producto de un programa de servicios cruzados que está desarrollando un pequeño biosensor con LifeLens Technologies, una empresa nueva con sede en Pensilvania, que está diseñado para su implementación en el campo y que dicen que puede rastrear 150 tipos de datos de salud, desde signos vitales hasta hipohidratación y presiones de explosión que podría conducir a lesiones cerebrales.

El dispositivo es un parche adhesivo que contiene un circuito estirable de siete capas con un disco del tamaño de una moneda de 5 centavos en el centro que tiene un procesador, un transmisor y una batería con 72 horas de autonomía. Se coloca en el pecho, lo que proporciona lecturas más precisas de los signos vitales que los dispositivos que se llevan en la muñeca o en los dedos, y es lo suficientemente cómodo como para que los usuarios se olviden de que está ahí, dice Landy Toth, CEO de LifeLens.

El Ejército también está respaldando programas “moonshot“, como un esfuerzo financiado con 2.8 millones de dólares centrado en la Universidad Rice de Houston para desarrollar una gorra que mejoraría el sueño de los soldados al estimular el flujo del sistema glinfático en el cerebro, que se cree que limpia eliminar los desechos metabólicos.

Las órdenes de marcha del gerente del programa del Ejército: “Quiero que busquen un Nobel y un dispositivo wearable nuevo”, dice Cherukuri.

Él también está liderando un proyecto respaldado por la Marina de 1.3 millones de dólares con sede en Rice para construir un casco futurista que se asemeja al de Iron Man, popularizado en las películas de Marvel protagonizadas por Robert Downey Jr., completo con una versión rudimentaria de su asistente de inteligencia artificial JARVIS que detectaría amenazas y desplegar protecciones activas.

Los ingenieros del proyecto están trabajando con la compañía unicornio Carbon, de impresión 3D, en California para desarrollar nuevos polímeros livianos para extruir un marco en forma de malla para el casco que se puede imprimir a medida para adaptarse a soldados individuales.

Planean incorporar diminutas cámaras planas sin lentes desarrolladas en Rice y otros sensores. El casco interpretaría los datos del sensor para advertir a los soldados de peligros fuera de su campo de visión, ya sea a través de hápticos o una pantalla de visualización frontal, y tomaría contramedidas. Cherukuri espera usar métodos que ayudó a desarrollar para manipular nanomateriales con campos eléctricos para contrarrestar las fuerzas de explosión y prevenir lesiones cerebrales traumáticas, así como para erigir un escudo electromagnético contra armas de energía dirigida, como las que se sospecha que están detrás del Síndrome de La Habana.

Han simulado una versión Mark 1 que es el doble del peso objetivo de tres libras. Cherukuri dice que entre las partes difíciles en este punto se encuentran desarrollar la inteligencia para interpretar la información del sensor y descubrir cómo equipar el casco con suficiente potencia.

El objetivo, dice, es ayudar a “los muchachos que van a estar en el hoyo por mucho, mucho tiempo que están desconectados de la base de operaciones. ¿Podemos mantenerlos vivos y saludables?”.

El fundador de Legionarius, Gruentzig, está tratando de vender a los socorristas su camisa inteligente. Dice que varios equipos SWAT de Policías estatales están interesados ​​en probarlo. Gruentzig y sus tres compañeros de equipo han trabajado para agregar cámaras de aire a la camisa que se inflarían alrededor de una herida para brindar compresión y detener el sangrado, pero no buscan comercializarla hasta que un cliente potencial muestre interés.

Por ahora, espera volver a una base para hacer más pruebas con el Ejército después de que la pandemia lo dificultó. “Ensuciar estas cosas”, dice Gruentzig, señalando las perchas que exhiben sus camisas elegantes, “eso es lo que estamos buscando”. (Con información de www.forbes.com.mx).

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