“Jóvenes Construyendo el Futuro”: promesas incumplidas y millones gastados sin resultados claros

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INFLUENCER GTO. El programa emblema de la 4T suma más críticas por su ineficacia y opacidad, mientras jóvenes denuncian simulación y precariedad laboral.

Lo que comenzó como una ambiciosa apuesta del gobierno federal para transformar el futuro de millones de jóvenes mexicanos, hoy enfrenta serios cuestionamientos. A más de seis años de su implementación, el programa “Jóvenes Construyendo el Futuro” acumula señalamientos por su falta de impacto, falta de transparencia y uso político de recursos públicos.

Con más de 100 mil millones de pesos invertidos desde 2019, la promesa de capacitar y vincular a jóvenes sin empleo ni estudios con el mercado laboral formal se ha quedado, en muchos casos, en el papel.

Una idea con buenas intenciones, pero sin dirección clara

La premisa parecía simple: otorgar una beca mensual a jóvenes entre 18 y 29 años para que se capaciten durante un año en centros de trabajo registrados como “tutores”. Sin embargo, solo el 28% de los egresados logra encontrar empleo formal tras su participación, según cifras del Coneval.

Organizaciones civiles y analistas coinciden en que la falta de seguimiento, evaluación y articulación con el sector productivo han dejado al programa más cerca de una estrategia asistencialista que de una verdadera política pública de empleo.

Jóvenes denuncian simulación: “solo fichamos y cobramos”

En protestas recientes realizadas en la Ciudad de México, colectivos juveniles han alzado la voz contra lo que consideran un programa “decorativo”. Testimonios de beneficiarios revelan prácticas preocupantes:

  • Centros de trabajo inexistentes o improvisados.
  • Falta total de capacitación o tareas irrelevantes.
  • Tutores sin experiencia o recursos para enseñar.
  • Jóvenes que solo acuden a firmar asistencia para recibir el dinero.

“Me pusieron a barrer una miscelánea durante meses. Nunca aprendí nada útil”, cuenta David, egresado del programa en Iztapalapa. Otros participantes afirman que se les prometió capacitación técnica y terminaron repartiendo volantes o atendiendo negocios familiares.

Empresas fantasma, registros irregulares y falta de fiscalización

Distintos reportajes periodísticos han documentado fraudes y anomalías al interior del programa: desde registros duplicados hasta empresas fantasma que reciben recursos sin brindar formación.

La falta de auditorías públicas y un sistema opaco de selección de tutores agravan el problema. Aunque la Secretaría del Trabajo ha prometido mejorar los mecanismos de supervisión, no hay evidencia de sanciones reales o de una reestructuración profunda.

Claudia Sheinbaum apuesta por más gasto sin rediseño

Pese a las críticas, el nuevo gobierno federal ha anunciado que aumentará el presupuesto del programa en 2026, sin modificaciones sustantivas en su diseño ni una evaluación integral que respalde su continuidad.

Para muchos analistas, esto confirma que “Jóvenes Construyendo el Futuro” ha pasado de ser una iniciativa con potencial transformador a una herramienta de clientelismo político dirigida a captar el voto joven, especialmente en zonas urbanas marginadas.

La precariedad laboral persiste: “nos prometieron futuro, pero nos dieron limosna”

La actriz y activista Regina Morales, participante en una de las movilizaciones juveniles, lo expresó así: “Nos vendieron la idea de que íbamos a construir nuestro futuro, pero solo nos usaron para inflar estadísticas”. En lugar de empleos dignos, la mayoría se topa con informalidad, falta de continuidad y abandono institucional.

El problema de fondo no es solo presupuestal, sino estructural: una débil conexión entre los jóvenes y las industrias productivas, la falta de formación técnica real, y la ausencia de rutas de inserción laboral efectivas.

¿Política social o paliativo electoral?

Expertos en políticas públicas advierten que el programa ha funcionado más como una transferencia económica temporal que como una política sostenida de integración productiva. Si no se acompaña de mejoras educativas, inversión privada y un entorno laboral formalizado, su impacto seguirá siendo limitado.

“No se construye el futuro con becas sin rumbo, sino con educación de calidad, empleos estables y políticas integrales”, opinó el economista Ricardo Alarcón, consultor en temas de juventud y empleo.

Conclusión: más que dinero, se necesita voluntad de transformar

“Jóvenes Construyendo el Futuro” nació con el potencial de convertirse en un puente entre generaciones excluidas y un país en transformación. Pero sin resultados medibles, sin control, sin enfoque y sin visión de largo plazo, se ha convertido en una promesa incumplida.

Los jóvenes no solo quieren apoyos: exigen oportunidades reales, formación sólida y un proyecto de país donde su trabajo tenga valor. Mientras tanto, el futuro que se les prometió sigue esperando una verdadera construcción.

Autor: Lex Reyes.

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