Películas y series con los mejores triángulos amorosos que no te puedes perder

Euphoria

INFLUENCER GTO. Sumérgete en el drama y la pasión con estas fascinantes películas de triángulos amorosos, donde las emociones y los dilemas amorosos son el corazón de la historia.

Ay, los triángulos amorosos. ¿Hay algo más deliciosamente insoportable para ver en la pantalla? Incluso el primer largometraje estadounidense, una adaptación de Los Miserables de Víctor Hugo, incluía la vieja tríada romántica.

Aunque el público de hoy en día no recuerde esa película, las representaciones de este montaje de la historia clásica se remontan al menos a la Ilíada de Homero, y han demostrado ser un tema recurrente a lo largo de la historia. Las películas de romance, siempre estarán vigentes.

Por supuesto, el drama se ha recrudecido en la era moderna, primero con la revolución sexual y después con la Edad de Oro de la televisión y el streaming. A medida que las fronteras se reducen y las convenciones se borran, las rivalidades románticas siguen surgiendo, al igual que sus posibilidades en la pantalla, desde la conmovedora forma de compartir pareja en Jules et Jim hasta la locura animal de Bojack Horseman y la más reciente en sumarse a la lista: Challengers.

Aunque los triángulos amorosos pueden ser muy complicados, extraños y desgarradores como el amor mismo, siempre hay algo rescatable en la forma en que se desarrollan: Con pasión, entusiasmo y (para los espectadores, al menos) el deseo de experimentarlos una y otra vez. Con esto en mente, he aquí algunos de los triángulos amorosos más emblemáticos del cine y la televisión:

Tenoch, Julio y Elisa en “Y tu mamá también” (2001)

El argumento es sencillo: Dos adolescentes mexicanos con las hormonas a tope (interpretados por Diego Luna y Gael García Bernal) se van de viaje por carretera con una mujer mayor que conocen en una boda (la fascinante Maribel Verdú) y aprenden sobre la vida, el amor y a reconocer lo que sienten entre ellos. Aunque es una aventura sexy, también es una historia de madurez sobre los amigos que hacemos en la infancia, los amantes y cómo llegamos a definirnos a nosotros mismos. Además, se incluye una impresión sobre el México de ese momento, una magnífica fotografía y un equilibrio tonal (cortesía del director Alfonso Cuarón) que suaviza las aristas de este punzante triángulo amoroso.

Ilsa, Rick y Victor en Casablanca (1942)

La cantidad de escenas, líneas e incluso siluetas de Casablanca son un referente pop. Pero no pierdas detalle del magistral tratamiento del romance bélico que creó el director Michael Curtiz. En plena Segunda Guerra Mundial –pero antes de Pearl Harbor– Ilsa (Ingrid Bergman), aparece en la ciudad con su actual marido, frente a su antiguo amor, un dueño de un club nocturno de Casablanca, el estadounidense Rick Blaine (Humphrey Bogart). Detrás de esta tensión de alto riesgo hay temas que siempre han reforzado las grandes historias de amor: el sacrificio, la lealtad, la supervivencia, capturados aquí con las interpretaciones épicas, la narración y la dirección que crean un verdadero clásico.

Jules, Jim y Catherine en Jules et Jim (1962)

No existe un fundamente original para el triángulo amoroso moderno, pero la pregunta que se hizo François Truffaut en 1962 sobre los límites de la pareja y la soltería en esta pieza fundamental del cine de la Nouvelle Vague puede ser lo más parecido que tenemos. Antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial, el escritor Jules y el extrovertido Jim van y vienen con la vivaz, cautivadora y maniática chica de sus sueños, Catherine (Jeanne Moreau) a través de la soltería, el matrimonio, los hijos y el distanciamiento, hasta que finalmente hay que tomar una decisión… y nunca se toma. Independientemente de que el concepto de esta película se considere inteligente o perverso, y su final poético o trágico, lo cierto es que dio a conocer un nuevo tipo de amor, dentro de un nuevo tipo de cine, y el reloj nunca podrá volver atrás.

Elaine, Benjamin y la Sra. Robinson en The Graduate

“Sí, Benjamin. Está intentando seducirte. Pero eso ya lo sabías, ¿verdad, chico listo?”. La historia de los juegos de un universitario sin rumbo con una mujer mayor (que luego se enamora de su hija) es de las historias más sofisticadas que hay en las comedias sobre la adultez. (Dato curioso: Anne Bancroft, que interpreta a la “mujer mayor” tenía 36 años, sólo seis más que Dustin Hoffman, que interpreta al “joven” Benjamin). Pero hay mucho más que comedia en este romance, ya que explora reflexivamente la geografía entre lo que queremos, lo que debemos y lo que merecemos. The Graduate fue la nota de despedida del director Mike Nichols a los años 60 y el fin de la inocencia en Estados Unidos. Es tan profunda como suelen ser los triángulos amorosos y, al mismo tiempo, simplemente maravillosa.

Nola, Jamie, Greer y Mars en She’s Gotta Have It (1986)

Nola Darling es una artista gráfica de éxito que vive en Brooklyn y sale con tres hombres: el caballeroso Jamie, el egocéntrico Greer y el tonto Mars. Las cosas llegan a un punto crítico cuando los tres hombres se conocen y comparan notas sobre Nola y Jamie le exige que tome una decisión. La película revelación de Spike Lee es notable por muchas razones, pero este triángulo amoroso destaca no sólo por situar a Nola en una posición de poder, sino por no cuestionar temas que no se habían tratado en esa época, como la monogamia y la fluidez sexual. Un auténtico clásico adelantado a su tiempo.

Jack, Rose y Cal Hockley en Titanic (1997)

¿Qué fue de Billy Zane, que interpretaba a Caledon “Cal” Hockley, el adinerado prometido de Rose? Fue un buen rival contra el Jack de Leonardo Di Caprio en esta película. Y eso no era poca cosa. Para hacerte una idea de lo grande que era la fama de Leo cuando se estrenó esta película, combina a Jacob Elordi y Timothée Chalamet, multiplícalo por el poder de Donald Glover y ni siquiera te habrás acercado a la magnitud del fanatismo. Es cierto que también hay que lidiar con un barco que se hunde y que Rose se casa con Cal para conseguir estabilidad financiera, pero aun así: Convencer a millones de personas de que puedes superar a Leonardo DiCaprio en 1997 es algo importante. Las increíbles interpretaciones no son lo único, Titanic destaca por sus efectos especiales y decorados, los diálogos nítidos, el vestuario ganador de un Oscar y el diseño de producción, pero en última instancia son Leo, Kate y Zane los que harán flotar tu barco.

Aidan, Carrie y Big en Sex And The City (1998)

No sé muy bien por qué Aidan volvió con Carrie después de que ella le engañara con Big, pero tenía que saber que aquello no iba a funcionar. Sobre todo después de pedirle matrimonio. ¿Quién no lleva su anillo de compromiso en el dedo? ¡Aidan! Mientras que el post-it puede haber estado en la pared (o escrito en un MacBook, o en un rincón junto a una ventana abierta), el tiempo en que Carrie se decidía entre estos dos chicos altos nos mantuvo pegadas a la pantalla. Para ser justos, Big era la obsesión de todas en ese momento. Aunque en esta serie hay un cuarto personaje al que Carrie también ama: La Ciudad de Nueva York.

Tony, Carmela y Furio en Los Soprano (1999)

Ningún mafioso podía hacer tanto daño a Tony Soprano (James Gandolfini) como su propia familia. En la cuarta temporada, cuando su mujer, Carmela, se enamoró de uno de sus hombres, Furio, sin apenas cruzar unas palabras entre ellos, Tony empezó a sufrir un nuevo tipo de perdición. La belleza de este asunto no radicaba en la trama, sino en la interpretación del deseo de Edie Falco, que hizo que la serie fuera tan suya como de Gandolfini en esos momentos. Ver los cambios de expresión, el dolor y el deseo en los ojos de Carmela, mientras negocia su amor y su propia brújula moral, es fascinante.

Stuart, Vince y Nathan en Queer as Folk (versión Reino Unido, 1999)

La versión estadounidense de esta serie histórica fue tan gris que los espectadores pueden pasar por alto el material original. Pero aparte de sumergirnos en una cultura gay que la televisión nunca había visto antes, la serie británica proporcionó una brillante narrativa entre los amigos de toda la vida Stuart y Vince, mediada por Nathan, un joven de 15 años con ojos de corderito, así como una imagen bien construida del romance moderno. Además conseguirás: Mucho sexo gay, sustancias en clubes nocturnos y las fiestas del circuito de rock que el Manchester de finales de los 90 ofrecía.

Rory, Jess y Dean en The Gilmore Girls (2000)

Rory Gilmore tenía que tomar una decisión difícil: el alto, dulce y guapo “Townie” (según sus palabras), o Jess, el recién llegado de la gran ciudad con el ceño fruncido y prototipo de chico malo. Por supuesto, la verdadera historia de amor en Stars Hollow es la de Rory y su madre, pero a medida que las nuevas generaciones de adolescentes y preadolescentes se alinean con el team Jess o el Team Dean (o dios no lo permita, el Team Logan) somos testigos de la fuerza de los personajes de la directora Amy Sherman-Palladino y de cómo su escritura resiste el paso del tiempo.

Matthew, Isabelle y Theo en The Dreamers (2003)

Es difícil para las generaciones que crecieron después de los años 60 entender el movimiento romántico, hormonal y bien vestido de los disturbios civiles de Francia conocidos como “Mayo del 68”, que empezó con estudiantes socialistas enfadados porque no podían tener sexo con sus parejas sin estar casados y terminó con paros laborales, batallas callejeras y la huida del presidente del país. En este tumulto nos encontramos con la gloriosamente seductora historia de Bernardo Bertolucci sobre un estadounidense que visita París y se aloja con un dúo de hermanos guapísimos (Louis Garrel y Eva Green) que disfrutan tanto entre ellos como con el cine de la Nouvelle Vague. Lejos de Salò, o de las películas dominadas por el morbo, esta película, y estos tres amantes, tienen un tórrido romance con el arte, la política y las costumbres de la sociedad: Su pequeña revolución en medio de una revolución real. Es ardiente desde el primer fotograma, sin necesidad de recurrir a cócteles molotov.

El juez Turpin, Johanna y Anthony en Sweeney Todd (2007)

No hay nada más sexy que la sangre, y en esta versión de Sweeney Todd de Stephen Sondheim es especialmente deliciosa. El juez Turpin, que le robó a Benjamin Barker (barbero) su juventud, su mujer y su hija, ha puesto sus malvados ojos en Johanna, su hija, que desde entonces se ha convertido en una joven encantadora, al igual que Anthony, que se hizo amigo de Barker en el barco que lo devolvió a Londres tras su encarcelamiento en Australia. Este romance nos da algún tiempo para pensar (y cantar grandes canciones) mientras Barker, alias Sweeney Todd, comienza a degollar a la gente. Un triángulo amoroso con venganza, asesinatos, cocina británica, pequeños negocios prósperos y música magnífica: ¿qué puede fallar?

Vicky, Cristina, Juan y María Elena en Vicky Cristina Barcelona (2008)

Hay demasiada trama para resumirla en un solo párrafo, pero basta con decir que un sexy pintor español interpretado por Javier Bardem seduce a dos estadounidenses de visita en Barcelona (Vicky y Cristina), y empieza a jugar con una de ellas (Scarlett Johansson). Mientras su ex mujer, de sangre caliente y potencialmente inestable, interpretada por Penélope Cruz aparece de la nada. La cosa se pone fea. El hombre se acuesta con todas, con pocas repercusiones, y nadie acaba contento. Llámalo una visión de Woody Allen en Europa (Vicky es la segunda película que Allen hizo fuera de Estados Unidos, después de Matchpoint, que también cuenta con Johansson y un triángulo amoroso, menos divertidos que este).

BoJack, Diane y Mr. Peanut Butter en BoJack Horseman (2014)

Esta es una relación complicada, y no lo es menos el hecho de que no está claro si BoJack Horseman (una estrella de comedia de los 90 que también es un caballo) ama a alguien, incluido a sí mismo. El placer de ver los increíbles montajes de esta sátira animada de Hollywood está en el sentimiento de oposición que evocan las relaciones. Con no poca ayuda de las astutas interpretaciones vocales de actores como Will Arnett y Alison Brie, el creador Raphael Bob-Waksberg crea un mundo en el que las luchas contra los agentes, la depresión y el propio “yo” se sienten reales, agudos e importantes. Y en ninguna parte es eso más evidente que en la relación entre BoJack, su biógrafa Diane, y su novio, Mr. Peanut Butter, cuya carrera imita la de BoJack. Ah, y el Sr. Peanut Butter que es un golden retriever.

Issa, Lawrence y Daniel en Insecure (2016)

Al igual que Succession y Girls esta serie de HBO de Issa Rae (sobre la vida de soltera, la vida social, la vida romántica y la vida laboral) de un grupo muy unido de mujeres negras en Los Ángeles, sugiere la fuerza que guía el triángulo amoroso entre la protagonista Issa, su novio Lawrence (Jay Ellis) y su antiguo amor, Daniel (Y’lan Noel). Muchas de las decisiones buenas, malas y cómicas de esta serie dejan en evidencia la falta de confianza de Issa, algo demasiado familiar para cualquiera que haya intentado alguna vez encontrarse a sí mismo, encontrar el amor o subirse a un escenario para rapear delante de un chico que le gusta. Insecure es un antídoto contra la gran cantidad de basura romántica disponible en streaming, y ha conseguido no solo mantener nuestro interés durante cinco temporadas, sino también acabar con fuerza.

Casi todos los personajes en Big Mouth (2017)

La secundaria puede ser tortuosa, algo que el humorista y cocreador de Big Mouth, Nick Kroll sabe muy bien. Los triángulos amorosos en la serie animada de Kroll sobre la pubertad son tan abundantes como las hormonas con las que luchan sus personajes de dibujos animados, y son tan gloriosamente confusos, embarazosos, groseros, intensos y desordenados como uno lo esperararía. La supuestamente buena chica Jessi le roba la novia a otra. Jessi sale con Jay, pero no puede llevarse bien con casi nadie. Andrew, que una vez envió una foto de sus genitales a su propio primo, lanza a Lars desde su silla de ruedas en un ataque de celos por Missy, su antigua novia. Como he dicho: ¡Es tortuosa! Pero también divertida, nunca malvada y a menudo muy conmovedora.

Kendall, Siobhan, Roman y Logan Roy en Succession (2018)

Hay algunos mini triángulos amorosos en Succession como el de Roman saliendo con la mujer que le hizo una felación a su cuñado y el interés del vikingo sueco Lukas por Shiv como algo más que un potencial socio. Pero sólo hay un romance real en esta historia, lo que da nombre a la serie. Ver cómo Rome, Shiv y Ken intentan abrirse camino en el corazón de su padre luchando, rascando y traicionando (y, a la inversa, ver cómo Logan retiene, mide y blasfema contra ellos en su versión del amor). Succession a lo largo de cuatro gloriosas temporadas nos demuestra que el amor y el odio son uno mismo.

Maddy, Nate y Cassie en Euforia (2019)

Lo único mejor que la escena del baño de “¿Estás audicionando para Oklahoma!” puede ser el triángulo amoroso que la precipita. Aunque en el mundo de la secundaria de Euforia (¡armas, adicción, agresiones sexuales, más violencia!) está muy lejos de Stars Hollow o Capeside, algunas reglas son constantes: Una de ellas es que no te acuestes con el novio de tu mejor amiga. Cassie tenía sus razones, y puede que Maddy y Nate hubieran roto en ese momento, pero el terror que inspira la furia desatada de Maddy entre este círculo de adolescentes insanos e infelices hace que cada escena sea tan memorable.

Ben, Devi y Paxton en Never Have I Ever (2020)

Voy a ser sincera contigo: Me gusta esta serie en un 90% por John McEnroe. La historia de Devi (Maitreyi Ramakrishnan), que debe enfrentarse a los retos de la secundaria tras la muerte de su padre, está narrada (de forma vívida, ingeniosa y a un volumen normal) por este gran tenista, y es una genialidad de la productora Mindy Kaling. Retratada con gran humor y ese toque ligero que apenas consiguen los actores jóvenes, los mejores retos de Devi tienen que ver con los chicos, especialmente Ben, su competidor nerd que quiere ser el primero de la clase, y Paxton, un atractivo atleta. Devi sale con ambos. El humor sobreviene, así como los sentimientos heridos, la traición, la humillación, los malos consejos de amigos, y todo lo que buscamos en un triángulo amorosa.

Nora, Hae y Arthur en Past Lives (2023)

Past Lives es más romántica que cualquier otra historia de amar o no amar. Cuando Nora, una coreana-estadounidense que vive en Nueva York, recibe la visita de Hae, su mejor amiga de la infancia y antigua pareja sentimental a distancia, su mundo (y el de su pareja, Arthur) se tambalean. Lo que surge es una historia de amor que abarca décadas, continentes y culturas, y habla de esas ausencias que hacen que las historias de amor sean tan poderosas: El anhelo, la distancia y la pérdida.

Patrick, Art y Tashi en Challengers (2024)

¿Un triángulo amoroso que abarca décadas, dirigido por Luca Guadagnino y protagonizado por Zendaya? ¡Quiero verlo ya! Las metáforas de dos tenistas profesionales compitiendo por el amor de una tercera persona son evidentes en esta película, pero nadie vino aquí buscando a Tolstoi. Queremos diversión sexy con jóvenes atractivos, celos feroces y más pasión del que podrían proporcionar 100 torneos de Wimbledons. Y esta película lo consigue, especialmente porque no tiene escenas de sexo (¡lo siento!). Al igual que hizo con Call Me By Your Name, la fuerza de Guadagnino aquí es tomarse su tiempo, estirando la tensión durante años, en cada escena, mirada y contacto. Gran parte de esta película es anticipación, el sexo detrás del sexo, lo que está esculpido, más no pintado de forma evidente.

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